En Argentina y Estados
Unidos, Don Pepe Vásquez no tiene necesidad de viajar acompañado
de sus músicos, es suficiente su coro femenino en la voz de Leticia
Curay.
Entre chispas de gracia y buen humor el autor del Jipy Jay y "Con
palo no vale Vantelín" manifestó su asombro al enterarse
de la abundancia de músicos peruanos en Buenos Aires. “No
ha sido necesario venir con músicos porque hay muy buenos aquí.
Tal es así que tengo el gusto de compartir escenario con músicos
argentinos y peruanos tanto en la percusión como en la guitarra”,
dijo el limeño de 45 años quien se comprometió
hacerlo conocer en Perú. “Gracias a Dios, a la suerte y
a la trayectoria de 35 años en la música como profesional,
mi opinión en la comunidad peruana tiene mucha veracidad”,
dijo en entrevista con este medio.
Cada vez
que sonrie su rostro oscuro se ilumina con la blanncura de sus dientes
bien formados.
En todos los países no es lo mismo a veces, en Japón puede
ser más complicado hacer un concierto por la distancia y por
el ritmo de vida. “Japón es un lugar más duro donde
no hay difusores de la música peruana, muy diferente a California
o Florida donde si hay músicos nuestros”, dijo.
Vásquez
es hijo de una familia de reconocidos artistas peruanos de la música
afro, como el mismo nos reveló muchos de ellos influyeron en
su arte por lo que nunca tuvo necesidad de asistir a un conservatorio.
“Fui al colegio Salesiano, pero en la música negra siempre
fui un autodidacta”, aseguró.
Sus comienzos
Vásquez empezó a los 5 años tocando el “tundete!
tundete!” con la guitarra y usando los sonidos de su voz como
otro instrumento musical. Sobre sus inicios como músico y cantante
profesional comentó que a los 12 años, por primera vez
se presentó en el programa “Trampolín a la Fama”
conducido por recordado Augusto Ferrando. “Pero para eso ya cantaba
viejos valses que aprendí de mi abuela Benedicta Orellana de
la Colina, gestora del movimiento de las ocho horas en San Luis de Cañete”,
relata orgulloso.
Hace una pausa en
el diálogo y toca la guitarra algunas veces con suavidad y otras
eufórico. Canta: “¡Que no se quema, que no se quema!
¡Enciéndete candela! candela!”. Así es el
temperamento de este negro peruano con su candela interior que nunca
se apaga.
¿Por
qué la música afro peruana logró tanta aceptación
en Argentina?
-Gracias a la buena difusión. La música afro peruana llega
por primera vez a Argentina en 1968, cuando el grupo “Perú
Negro”, bajo la dirección de Ronaldo Campos de la Colina,
se presentó en el Luna Park de Buenos Aires. Ahí el grupo
peruano ganó el premio a la mejor propuesta folclórica
a nivel mundial.
Pepe puede referirnos en pocas palabra su árbol genealógico,
la mayoría famosos cultures de la música negra. “Un
salto importante de la música afro peruana fue cuando doña
Susana Baca de la Colina, prima hermana de mi mamá, gana un Grammy,
luego cuando Caitro Soto de la Colina, hermano de mi mamá, crea
“Toro Mata” y Don Porfirio Vásquez crea con su guitarra
“Canto y Jarana”, comenta.
“El costo del intelecto vale, por eso agradezco la gestión
del APDAYC (Asociación Peruana de autores y compositores) que
hizo posible que los músicos peruanos cobremos los impuestos
por las ventas de nuestros trabajos en otros países”, agrega
el este artista que continuará su gira en la Universidad de Berkeley
de California.
¿Qué
bebes antes de salir a escenario?
-Hielo. No acostumbro tomar nada, no necesito ningún aliciente
para cantar bien, la candela la llevo adentro. Cuando termino me voy
a mi casa a tomarme un whisky.
Corazón
peruano
Vásquez siempre
viaja con su corazón orgulloso de ser peruano. “Una vez
de Milano a Ginebra me piden mis documentos y me confunden con un venezolano
¿cómo puede ser? Y en España se atrevieron a discutirme
que el río Amazonas nacía en Brasil, yo les tuve que explicar
que el río nace en la confluencia entre el Hucayali con el Marañón
y es el más caudaloso del mundo y esta en Perú”,
relata.
La música
afro peruana en Argentina alcanzó notoriedad gracias al gusto
por su particular estilo. Desde más de una década por
los teatros de Buenos Aires desfilaran famosos como Chabuca Granda,
Fetiche, Susana Baca, Eva Ayllón y el conocido Sambo Cavero entre
otros, quienes con el sonido del cajón, la guitarra y el rimo
de sus caderas terminaron cautivando a los gauchos cansados de tangos
de media noche.