|
La
danza es la mejor celebración de la identidad, es la expresión
de un pueblo y en ella refleja sus costumbres y tradiciones. Los migrantes
al salir de nuestros países llevamos en nuestras maletas la nostalgia
que sólo desaparece al bailar o comer un "plato tradicional"
como en nuestra casa.
Puedes
estar viviendo el día más deprimente de tú vida,
pero de sólo escuchar los acordes musicales del huaylas, ritmo
peruano por excelencia, te dan ganas de salir zapateando; aunque en el
intento puedas sufrir algún pequeño desgarro muscular en
el talón, aunque lo más probable es que no se tenga la resistencia
suficiente para el desafío del taconeo. Este habrá sido
el motivo para que la gente de la urbe paceña sobre todo de la
populosa ciudad de El Alto, haya adoptado el contratar a grupos de huaylas
para todo tipo de acontecimiento, ya sea matrimonio, cumpleaños,
bautizo y hasta divorcios.
Su
ritmo alegre, no es ajeno a los paceños y tal vez es esa voz interna
que nos dice que todos somos parte de lo mismo y bailando la misma música
podemos decir que somos hermanos.
La
ciudad del Illimani, llamada así por su imponente cerro nevado
tiene mucho de la cultura peruana debido a que antiguamente ahí
estaba una de las principales naciones, la Tiwanacota y luego les seguirían
los Incas. Comparte con Perú el lago Titikaka y por favor no discutamos
a quien le toca el "Titi" y quien la otra parte.
Orgullosamente
peruana
María
Flores, es de Trujillo y hace 2 años que llegó a La Paz
Bolivia, de lunes a viernes trabaja en un taller textil, ella asegura
que su sueldo es de un 40% más que en su añorado Perú.
Los sábados y domingos se dedica a ser la cantante de un grupo
folklórico peruano al estilo de los "Chicos Mañaneros".
Ataviada con la vestimenta típica del huaylas, empieza el espectáculo
mientras sus compañeros gritan: ¡was!.
El clásico movimiento de la cabeza y el zapateo atrae a los transeúntes
en la Plaza San Francisco, un lugar céntrico de la ciudad de La
Paz y la gente por una hora queda hipnotizada por la música. Y
por más que intenta María nadie sale a bailar, lo que sucede
es que los bolivianos "somos tímidos por naturaleza",
es lo que chica mañanera made in Bolivia, todavía no asume
y no se da por vencida
Es
difícil vivir en La Paz, porque generalmente nos ven a los peruanos
como delincuentes, por culpa de unos pocos, se juzga a todos. Pero a nosotros
y al resto de mis compatriotas la gente boliviana que nos conoce, nos
respeta. Con nuestra música les hacemos sentir que todos somos
iguales. Yo y mis compañeros, nos sentimos orgullosos de ser peruanos.
Ahora tenemos varios contratos para tocar en fiestas, pero no queremos
dejar de venir a la plaza, porque es nuestro contacto con el público
y sé que nos esperan, dice María visiblemente emocionada
cuando habla de su música y su folklore e invita a la reportera
para demostrar que las mujeres bolivianas no son tan tímidas como
los hombres.
Sacando
la lengua con el huaylas
Está
fresca en mi memoria el día que sentí la energía
del huaylas, fue cuando vi bailar a Lourdes y Jorge, una pareja de peruanos
que formaron su grupo de danzas en Buenos Aires. Al verme emocionada me
invitaron a bailar con ellos, después de 15 minutos de "intento"
de taconeo, terminé con la lengua afuera y pidiendo agua para que
me calmara la sed del cansancio y ahí comprobé que el huaylas
no es para ociosos sino para los que quieran probar resistencia. Y sí,
al sentir la música andina del Perú, uno puede decir que
"tanto lío" con las fronteras y las nacionalidades, si
al final todos somos uno.
Espero
que mi preferencia por el huaylas no despierte celos en los que prefieren
la marinera norteña, alcatraz, carnaval andahuaylino, cajamarquino
ó puneño. Pero el huaylas es el huaylas de Huancayo, una
ciudad en el centro de Perú.
Un poco
de historia
Todo
tiene un origen, así que investigando y leyendo las crónicas
de los historiadores peruanos aseguran que su origen está en la
cosecha. Dicen que los jóvenes del valle del Mantaro trillaban
la cebada cantando y bailando sin parar.
El
libro Identidades Múltiples de Raúl R. Romero. Afirma que
la cosecha del cereal, o waylarsh, era nocturna y que esta se llevó
a cabo hasta la década del cuarenta por jóvenes solteros
que danzaban y cantaban toda la noche. Mientras bailaban, molían
el grano separando la semilla de las cáscaras. Eso explica la fuerza
que hay que hacer al bailar.
Pero
quién dijo que había una sola verdad sobre el huaylas, pues,
resulta que otros dicen que; nadaaaa que ver con moler el grano y separarlo
de la semilla, patita. Sino que el huaylas es parte de la cosecha de la
papa.
La
verdad, parece ser, que no se establecerá si fue la cebada y su
semilla o fue la papa. Lo que sí podemos asegurar es que el huaylas
nació en el campo, y tiene olor a montañas y ha emigrado
a las ciudades desde muchos años. Ahora, se ha ido de su Perú;
para expandirse al mundo entero, por más exagerado que suene, ¿verdad?.
|